viernes, 16 de septiembre de 2011

TSUNAMI SALVATIERRA

Inspirado en una de las más grandes miserias mundanas de todos los tiempos.



En los subterráneos de la ciudad, sucede la maldad en todas sus formas, desde los seres de Olao Magno hasta el hastío de la multitud; calle abajo por la ciudad, deambulan sonámbulas, algunas mentes psicóticas alborotando la impunidad, y mientras tanto... hay un boulevard salvaje que escupe sangre y virilidad, lleno de mástiles al mando de las mascotas de Bast.

Dentro del submarino oxidado que navega entre la parafernalia de la vida: Bailan alegres los cucumelos, gritan y saltan las madreselvas, sueñan felices los puercoespines, brindan al viento catorce hombres griegos.

Geozoología de la industria de la psicodélia: Pirañas aladas saliendo del agua de un inodoro multicolor; peces ciegos de lomo azul aleteando, mudos y sordos, ante el maremoto escatológico.

Calor, humedad, viejas de látigo, delfines de Commerson, ostras de la bahía de Chesapeake.
Una noche de verano bajo las estrellas, feliz, felices, inconscientes.

Fóbicos: Casi todos despertarán en la penúltima mañana, y el letargo será solo un recuerdo.

En los subterráneos de la ciudad: Niños horrendos rinden tributo a dioses paganos hiperrealistas, y mientras tanto... sus padres necios, gimen ante la piedad de los coroneles de la ley.

Mundo hipócrita, mundo paranoico, deja vivir a quienes no gozamos de tu lealtad, ten un intento de santidad y danos el manto oscuro de tu misericordia gris, entonces seremos dichosos en el absurdo.





juanandré


jueves, 1 de septiembre de 2011

DOS IMPACTANTES RELATOS EN PRIMERA PERSONA

Tengo un encuentro premonitorio, una vez más, con los relojeros de una dimensión inmaterial.

Mi instinto me dice, que mientras mas camine, mas rápido he de llegar al oculto lugar, tengo los pies enteros sumergidos en gravilla y aun así puedo avanzar.

Frente a mi, tengo la silueta desdibujada de un relojero, lo puedo reconocer con facilidad, sus fauces deformes no mienten, el sujeto me observa con sigilosidad, es como si estudiara mi mente; yo se muy bien lo que vienes a buscar, le grito enfadado con mi garganta y toda mi potencia bestial, logrando dejarlo perplejo y que dé un paso hacia atrás.

Un desierto inmundo es todo lo que veo, maldigo mi instinto y sin embargo en el creo, voy a llegar a las cavernas, cuando el instante madre se precipite frente a mi sosiego.

El relojero se acerca danzando un baile singular, es como si se desintegrase en el aire y volvierase a formar; a medida que avanza experimento esta visión unas diez veces más, al encontrarse a mi lado, me huele, toma mi mano y me provoca dolor clavándome un utensilio filoso en el pulgar.

Un grano de arena es idéntico a mil veces su tamaño real.

El relojero es astuto, puesto que se desintegra cuando lo intento atrapar, se corporiza luego, a lo lejos, y se detiene a oír mi absurdo bramar.

Mi espalda arrugada y seca pide agua, mis ojos ciegos luz, mis oídos silencio, y mi alma generosidad, sin embargo mi cabeza esta despierta y tiene una fuerza sobrenatural.

Mis dolores lentamente mutan en placer, mientras los relojeros me hipnotizan con un extraño cascabel.

Mi cuerpo jamás dejó de marchar en este páramo anormal, tengo el pulso acelerado y mis latidos son espasmos traqueteando sin parar.

Una decena de relojeros me observan desde la distancia, son gigantescos y rectos, tienen pieles blancas, cabezas anchas, ropas rojas, y grandes panzas.

Me siento solo en este desierto que en su vientre alberga arena, lagartijas, aire, sombras, y este cuerpo sortija de la suerte que da pena.

Les pregunto a los relojeros porque me miran así, y ellos responden que no miran sino lo que hay detrás de mi; padezco la curiosidad, al no poder voltear por una fuerza violenta que me detiene en el lugar, mas puedo sentir una mano que acaríciame la piel lunar tras lunar.



Delfines en la orilla, tucanes voladores, mujeres inauditas, manjares descubiertos, palmeras color miel: mentiras del desierto.

Tengo montañas de preguntas y los relojeros alejándose me devuelven a la cruda realidad sin respuestas a mis dudas.


Tic tac tic tac tic tac...


Un desierto, ahora, repleto de edificios, muebles viejos, hombres-rata, mercaderes, madres e hijos, césped muerto, violadores, maremotos, sanguijuelas, topadoras, gas metano, crucifijos, frutos rancios, niñas locas.

El desierto me ha devuelto a la ciudad, ahora todo va de prisa, la vigilia me aterroriza, todo vuelve a suceder, sin mi luz soy solo una araña sin patas con que tejer, soy el tallo de un clavel agonizando sin el sol; hoy he vuelto a nacer y pronto he de conocer, la verdadera razón, por la que loco mi corazón, se hará trizas y se ira, y cuando este por fallecer, veré luces y un andén, y al final llegará un tren, y allí dentro un relojero estará esperándome, dando cuerdas a un reloj;  tic tac tic tac tic tac.


juanandré



domingo, 21 de agosto de 2011

(1221) AMOR

-Esta historia verá pronto su final, hoy solo queda de ella un etéreo ritual oxidado.
-Juan no seas hipócrita, dices tonterías.
-Querida, acabemos con esta pasión que es cárcel que lastima.
-Juan, ¿por qué eres siempre tú quien manipula la ficción de nuestra pareja?
-Porque tú eres quien lo permite.

(largos segundos, deseperantes minutos...)

-Cretino, siempre supiste la verdad y la ocultaste.
-Nena, cuida muy bien tus palabras, mis labios son dos canteros de cemento.
-Grosero, animal.
-Si animal, si, salvaje animal, un reducto bestial de mi alma es este cuerpo.
-Juan.... solo sabes escupir patrañas.
-Y tú, tú eres como todas las demás mujeres, inventan el amor y lo vuelven enfermo.
-Quizá tengas razón Juan, pero.. y que hay de todo este tiempo...
-Vida mía, el tiempo es un ente perverso.
-Patrañas.

(horas interminables...)

-Observa detenidamente el futuro, pequeña sueltate de mis brazos, vete, y no voltees al huir.
-No, la vida es demasiado cruel para enfrentarla sola.
-Mujer, hazte viento.
-Bárbaro, animal, grosero, seductor, túnel del amor, soldado del miedo... todo eso.

(días sin rumbo, caóticos meses...)

-Loca...... enciende otro cigarrillo, que esta noche... será una noche larga.

(años de soledad...)


juanandré





sábado, 20 de agosto de 2011

EXPLORADOR A CURRIBADAT

Hola querida, estoy hoy aquí, solo, en esta ciudad tan hermosa y extraña, perdiendo el tiempo en cosas intensas, siendo el mismo que te prometí, ¿te acuerdas?, - seré siempre un explorador. Querida pienso en ti a diario, estas en mi recuerdo permanente, caminando las calles, bebiendo en las fondas, frente a la maleza en los campos, en la incertidumbre de un cielo nublado; si, siempre, en todas las formas: eres una gacela, una frutilla, un rosal, te veo en una silla vacía de mi habitación, en la borra de una taza, y reflejada en las ventanas de un tren; por cierto, estoy escribiéndote esto desde el tren, estoy yendo desde el Cantón de Pavas a Montes de Oca, de ahí iré hacia Curribadat, para encontrarme con Miguel (el muchacho del que te hable), el es el nexo de conexión con la guerrilla y me llevará hasta el monte.

Niña estamos aquí en este mundo destinados a estar juntos, por eso quiero pedirte que no desesperes, estaré contigo en un clin d'oeil; y aún, si decide el tiempo que mis ideales acaben en la selva, pues, aún así voy a pedirte que no me llores, no, no llores lo que el destino ya ha decidido, recuerda que hemos prometido estar siempre juntos y que el amor no necesita la carne del cuerpo para vivir.

La noche pasada soñé que nadábamos juntos en el estanque del campo de tus tíos en Miramar, tuve una inevitable sensación de déjà vu desde el inconsciente, nunca nadamos juntos allí y sin embargo... se veía tan real, los sueños son el fruto de un futuro eterno vida mía, que mas da que creer en ellos.

Hace ya veinticinco días desde mi partida y todavía tengo fresca la imagen de tus ojos húmedos pestañeando sin cesar, tu sonrisa cómplice, tus manos aferradas a nuestra última foto juntos, y tu dulce vos gritando adiós y susurrando hasta la vuelta; hoy se que debo hacer lo que he venido a hacer, porque es importante para toda persona llevar adelante sus sueños, sino ¿para que estamos en la vida?, sino ¿que sentido tiene la palabra?; la revolución se lleva en el corazón no en la boca para vivir de ella, dijo un hombre valiente alguna vez.

Aquí me despido para no agobiarte mas con palabras vagas, estaré contigo cada vez que me recuerdes, aguárdame que de algún modo regresaré.

Tu siempre compañero, Juan.


juanandré



MADRE

Hubo trastornos en mi conducta y la habitación vacía en donde murió un niño es hoy mi cuarto de recelo, allí, el corazón de la criatura feroz que grita en mi inconsciente, desgarra la parsimonia falsa de la estática en mis sueños.

Sonidos de trenes llegando, trotar de caballos, crack crack, truuu, truuuu, ujj aaaah, mas sonidos inevitables; individualmente soy una víctima del conjunto, y como victima del conjunto, no soy nada más que la asesina de mis sueños; tomo un cuchillo afilado, muestro mis dientes podridos, espero agazapada a que llegue la nostalgia, y luego con una tajada le arrebato el porvenir a los santos de mi invención, es tan solo ese mi fin y sin embargo lo evito, prefiero sufrir los coágulos de mi memoria.

¡Niño muerto, vete de mi cabeza! , tus fauces sangrientas me atemorizan, soy esclava de mis deseos, y represora de mis miedos hartos fulminantes

Creo a veces que todo debe tener un orden anormal, como el que componen las creencias paganas de los seres atónitos allí fuera; en mi habitación no hay dios ni infierno, no hay muerte ni encierro, de paradojas vivo acongojada, y por desgracia aún respiro.



juanandré



FELICIDAD

El ocaso de las pasiones se acerca sigiloso, desplegando su sombra sobre la cúpula de la razón, y triunfa el hastío, y triunfa la pereza , y el mas feo de todos los hombres reina.

Victorioso el feo, pero ante todo y sobre todo, clamoroso el innombrable, el olvidado.

Pequeños seres grises, no sufran compasión, ¡el hombre debe ser superado!

Dios lo ha visto todo, ese testigo debe morir.

Cerca habrá cien agujeros y grietas para los que se arrastran; solamente quien actúe aprenderá, el animal y los desafortunados serán salvos, pronto, pronto.


juanandré